Un paseo por las nubes
Dicen que la montaña tiene vida propia, y la sierra de Aitana no nos recibió con la mejor de sus caras. Viento, frío y una intensa niebla nos acompañaron en la mayor parte de los 10,37 km del recorrido. Sin embargo, el buen humor y las ganas de pasarlo bien fueron nuestras mejores armas para combatir el clima adverso.
Partimos desde el merendero de las fuentes de Partagás(Benifato), ascendiendo por una pista forestal hasta llegar a las indicaciones de Sendero botánico del Passet de la Rabosa. A todos nos llamó increíblemente la atención el singular y caótico paisaje de rocas desprendidas que se nos mostraba a ambos lados del sendero.
En pocos minutos llegábamos a la Font Foradá. Donde hicimos un breve descanso para beber y comer algo de fruta. Desde allí comenzamos la parte mas dura del recorrido. Nuestro ascenso a la cima nos llevaría a través de rocas desprendidas, una peligrosa cornisa y se estrecharía finalmente en el complicado Passet de la rabosa, pues incluso los perros que nos acompañaban tuvieron dificultades para cruzar este angosto pasillo de roca.
Continuamos avanzando por el sendero hacia las simas del Partagás, desembocando en un prado que nos llevaría en un último ascenso hasta la cumbre. Aunque esta no es la verdadera cima, ya que el punto más alto se encuentra ocupado por unas instalaciones militares a las que no es posible subir. La niebla nos impidió disfrutar de las espectaculares vistas que ofrece el techo de Alicante. Pues desde allí es posible contemplar como nos rodean los grandes picos de la provincia como el Montcabrer, Bernia o el Puig Campana, con el mar tras este ultimo. Después de escribir unas palabras en la caja de la cima paramos, esta vez si, a llenar bien el estomago antes de comenzar el largo descenso.
La bajada nos condujo por encima de los cortados de Peña Alta, donde la poca visibilidad nos evitó sobrecogernos con el enorme vacío que quedaba a escasos centímetros de nuestros pies. Por ultimo un interminable sendero descendente de rocas rotas, aumentado en dificultad por la humedad reinante nos llevaría de nuevo hasta el punto de partida. Donde la foto de grupo daría por finalizada nuestra primera ruta senderista del club.
A todos nos ha unido en esta aventura nuestra pasión por el deporte. Incluso a Fran, el más joven del grupo, que con solo 5 años y armado con la ilusión de pasar un día junto a su padre y a su padrino, completó el recorrido sin perder nunca la sonrisa con la única ayuda de nuestros ánimos. Dándonos una lección magistral de coraje y ganas de crecer por dentro. Cualidades y valores, que todos deberíamos albergar.
Fotografia: Ezequiel Martinez
Texto: Javier Martín







