Descenso de barranco
Ya era demasiado tarde para echarse atrás. Las intensas lluvias de los días anteriores y la mala previsión para el domingo no dejaban lugar a la esperanza de poder realizar el barranco sin problemas. Sin embargo, como concediéndonos una tregua de unas horas el domingo amaneció con un cielo despejado y un sol de justicia que nos dio los ánimos suficientes para partir hacia las fuentes de Algar. Una vez allí dejamos los coches en el aparcamiento y nos preparamos para el comienzo de la ruta. Debido a la complejidad de la actividad esta vez contábamos con la inestimable ayuda de Miguel Martínez, todo un profesional en la materia que de forma desinteresada nos enseño las técnicas necesarias para el correcto desarrollo de dicha actividad y veló en todo momento por nuestra seguridad. Una vez preparados para comenzar dimos una charla informativa para aclarar dudas sobre las técnicas necesarias y el funcionamiento de las herramientas que llevábamos. Desde allí bordeamos el barranco hasta su comienzo. Una vez en el punto de partida terminamos de asegurarnos de que teníamos todo el material en correcto estado y bien colocado y nos dispusimos a realizar el primer rappel. Técnica que algunos de nuestros socios realizaban por primera vez y que de desarrolló sin ningún problema gracias a las medidas de seguridad instaladas por Miguel. Una vez abajo, y ya con algunas gotas de lluvia amenazando cambiar la suerte que disfrutábamos hasta el momento pudimos comprobar que un barranco, por lo general bastante seco, tenía una gran cantidad de agua debido a las lluvias que hacía el recorrido mucho más bonito. Seguimos avanzando a través de las aguas hasta llegar al segundo rappel, de escasos metros que nos llevaría inmediatamente al tercero y último de ellos. Una caída de 20 metros donde finalizaba el barranco.
Una vez terminado el barranco, y ya de vuelta al aparcamiento el cielo se oscureció de repente y comenzó a descargar sobre nosotros una tremenda tromba de agua, justo a tiempo para refugiarnos en los coches. Desde allí nos trasladamos a una localidad cercana, donde comimos y brindamos por pasar muchos momentos como aquellos junto a los socios del club.
Fotografía: Ezequiel Martínez
Texto: Javier Martín







